
Sacas los vasos del lavavajillas y están blanquecinos, como empañados. Buscas qué hacer y todo el mundo te manda al vinagre, al ácido cítrico y al abrillantador.
Antes de comprar nada, haz esto: moja un vaso bajo el grifo y míralo mojado. La respuesta está ahí, y cambia por completo lo que tienes que hacer.
Antes de comprar nada: ¿cal o vidrio corroído?

Hay dos cosas distintas que dejan un vaso blanquecino, y se distinguen en medio minuto.
Si es cal y restos de detergente, hay una capa depositada encima del vidrio. Al mojar el vaso esa capa se vuelve transparente y la mancha parece desaparecer; al secarse, vuelve. Y si pasas un paño con vinagre por una zona, esa zona queda limpia y transparente.
Si es corrosión del vidrio, el daño está en el propio material. El vaso se ve igual de opaco mojado que seco, porque no hay nada encima que el agua pueda rellenar. Y el vinagre no cambia nada, porque no hay nada que disolver.
La OCU lo dice sin ambigüedad: «la corrosión es irreversible». Los lavados repetidos van arrancando cantidades microscópicas de material de la superficie, que deja de ser lisa y empieza a difundir la luz en lugar de reflejarla. Eso es lo que ves.
Ningún producto repone ese vidrio. Si tu prueba da corrosión, los vasos afectados están perdidos como cristalería transparente, y lo único que queda por hacer es proteger los que todavía están bien.
Por qué se corroe el vidrio

Y aquí está la parte que va en contra de lo que dice todo el mundo.
El consejo estándar cuando los vasos salen blancos es echar más sal. La sal del lavavajillas no lava: sirve para regenerar el descalcificador interno del aparato, que retira el calcio del agua. Es decir, la sal ablanda el agua.
Y el agua muy blanda es agresiva con el cristal. Los fabricantes de lavavajillas profesionales lo tienen documentado: un agua sin minerales tiende a arrancar iones del propio vidrio por intercambio iónico, lavado tras lavado. El resultado es esa superficie irregular que ya no se recupera.
Así que no hay un extremo bueno: con el agua demasiado dura tienes cal, y con el agua demasiado blanda tienes corrosión. Lo que hay es una horquilla correcta, y se acierta regulando el descalcificador del aparato al nivel que corresponde a la dureza real de tu municipio.
A eso se suman otros tres factores que sí están en tu mano:
- La temperatura. La OCU recomienda programar lavados por debajo de 55 grados. Cuanto más caliente, más rápido ocurre todo.
- El tiempo dentro después del programa. Dejar los vasos horas en la cuba cerrada, con vapor caliente, es uno de los factores que más acelera el daño.
- La calidad del vidrio. Los vasos buenos llevan óxidos que protegen la superficie; la cristalería fina y barata no los lleva y se corroe mucho antes.
Qué necesitas
- Vinagre blanco, o ácido cítrico en polvo.
- Un barreño o el propio fregadero.
- Un paño de microfibra.
- Sal específica de lavavajillas y abrillantador.
- El manual del lavavajillas, o su modelo para buscarlo en internet.
Qué hacer, según la prueba

1. Haz la prueba primero
Un minuto, y decide todo lo demás. Moja un vaso, míralo mojado, sécalo y pasa un paño con un poco de vinagre por media cara. Si esa media cara queda transparente y la otra no, es cal.
2. Si es cal: remojo con vinagre
Llena el fregadero con agua templada y añade vinagre blanco en proporción de un vaso por cada cinco litros. Mete los vasos y déjalos media hora.
Es la misma química que usamos para la cal de la mampara de la ducha: un ácido suave disolviendo carbonato cálcico, y tiempo en lugar de fuerza. Si la capa es gruesa, una hora.
Después, aclara con agua y seca a mano con microfibra. Dejarlos escurrir es volver a empezar.
3. Si es corrosión: no gastes dinero
Si el vaso sale del remojo exactamente igual que entró, tienes la confirmación. No hay producto que lo arregle, y los que prometen hacerlo no van a funcionar.
Lo razonable es separar esos vasos, lavarlos a mano de ahora en adelante para que no vaya a peor, y usarlos para el día a día. Como cristalería de mesa ya no valen.
4. Ajusta el descalcificador del lavavajillas
Este es el paso que evita los dos problemas a la vez y casi nadie lo toca en toda la vida del aparato.
Tu lavavajillas tiene un descalcificador interno con varios niveles, normalmente de 0 a 6 o 7. Viene de fábrica en un nivel medio que no tiene por qué ser el tuyo. Para acertar necesitas dos datos: la dureza del agua de tu municipio y la tabla del manual que traduce esa dureza a un nivel.
La dureza se consulta en el SINAC del Ministerio de Sanidad o en la web de tu empresa de aguas, y lo explico paso a paso en el artículo sobre descalcificar la lavadora. Es el mismo dato y sirve para los dos aparatos.
El ajuste se hace desde el panel del lavavajillas con una combinación de teclas que viene en el manual. Se hace una vez y no se vuelve a tocar.
5. Sal y abrillantador
Rellena el depósito de sal y el de abrillantador, y comprueba que los pilotos del panel están apagados.
El abrillantador no es un lujo: reduce la tensión superficial del agua para que resbale en vez de quedarse en gotas. Sin él, cada gota que se seca deja su cerco de minerales, y eso también se ve blanco.
6. Baja la temperatura
Para la vajilla del día a día, programa eco o programa de cristalería, por debajo de 55 grados. Lava igual de bien y castiga mucho menos el vidrio.
7. Abre la puerta al terminar
En cuanto acabe el programa, abre y saca los vasos. Dejarlos dentro toda la noche en una cuba cerrada y caliente es gratis de evitar y es de los factores que más daño hace.
De paso, dejar la puerta entreabierta también evita que la cuba coja olor, que es el otro problema clásico de este aparato.

Qué vasos aguantan y cuáles no
No todos los vasos responden igual al mismo lavavajillas, y esto explica por qué en la misma casa hay unos que están perfectos y otros opacos.
Los vasos de vidrio templado gruesos, los de marca con la indicación de aptos para lavavajillas, y los de cristalería con óxidos protectores aguantan años sin problema. Los que se corroen antes son los finos, los decorados y los de vidrio barato, y también los que ya tienen arañazos, porque el daño empieza siempre por una irregularidad previa.
Si los tuyos son delicados o te importan de verdad, la decisión honesta es lavarlos a mano. No hay ajuste que los haga inmunes.
Cómo proteger los que todavía están bien
- Descalcificador ajustado a tu dureza real, y sal siempre llena.
- Programa suave, por debajo de 55 grados, para la cristalería.
- Sacarlos al terminar, o al menos abrir la puerta.
- Separados en la cesta, sin que se toquen entre ellos ni con cubiertos.
- Sin prelavado a alta temperatura ni programas intensivos para los vasos.
- Los delicados, a mano. Los heredados, los de boca fina y los pintados.
Y si tu agua es dura, el lavavajillas no es el único aparato que lo nota: la cafetera va acumulando la misma cal en el circuito, y ahí se cuenta en tazas, no en meses.
Una última observación que ahorra dinero: si ya tienes varios vasos corroídos y compras otros nuevos sin cambiar nada de lo anterior, los nuevos van por el mismo camino. El ajuste va antes que la compra.
Y si además de blancos te salen mojados, eso ya es otra cosa y casi nunca es una avería: lo explico en por qué el lavavajillas no seca los platos.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si mis vasos tienen cal o están corroídos?
Moja el vaso bajo el grifo y míralo mojado. Si la mancha blanca desaparece con el vaso mojado y vuelve al secarse, es cal y se quita. Si se ve igual de opaco mojado que seco, y además pasar un paño con vinagre no cambia nada, el vidrio está corroído y, como indica la OCU, ese daño es irreversible.
¿Echar más sal al lavavajillas soluciona los vasos blancos?
Solo si el problema es la cal. La sal regenera el descalcificador del aparato y ablanda el agua, y un agua demasiado blanda ataca el vidrio y acelera la corrosión. Lo correcto no es echar más sal sino ajustar el nivel del descalcificador a la dureza real del agua de tu municipio, que es un dato público.
¿Se pueden recuperar los vasos opacos del lavavajillas?
Si la opacidad es cal, sí: media hora en agua templada con vinagre blanco y secado a mano suele bastar. Si es corrosión del vidrio, no: no existe producto que reponga el material que la superficie ha perdido, y ni el vinagre, ni el ácido cítrico, ni el abrillantador van a cambiarlo.