
El café sale más lento, más frío o con menos crema. Buscas cómo descalcificar la cafetera y te encuentras el mismo truco repetido en todas partes: agua con vinagre, dos ciclos, listo.
Ese truco es correcto para una cafetera de goteo. Para una de cápsulas, el propio fabricante te dice que no. Y la diferencia no es un capricho comercial: es que por dentro no se parecen en nada.
Qué cafetera tienes, y por qué decide todo

Una cafetera de goteo es un circuito simple: un depósito, una resistencia y un tubo ancho por el que el agua sube y cae sobre el filtro. Todo lo que metas ahí pasa de largo y se aclara con facilidad.
Una cafetera de cápsulas o un espresso de bomba es otra cosa: una bomba que empuja el agua a presión por conductos de pocos milímetros, con juntas tóricas de goma en cada unión y piezas internas metálicas. Un líquido con olor fuerte que circula por ahí no se va con dos aclarados.
Por eso la respuesta correcta a «¿puedo usar vinagre?» no es sí ni no, sino depende del circuito.
El vinagre: dónde sí y dónde no
En una cafetera de goteo, sin problema. Es lo que se ha hecho toda la vida y funciona.
En una de cápsulas o de bomba, mejor no, por tres razones concretas:
El olor residual. El ácido acético se queda en los conductos estrechos y en las juntas, y los primeros cafés saben a vinagre. No es peligroso, es desagradable, y cuesta varios ciclos quitarlo.
Las juntas. El uso repetido de vinagre endurece los elastómeros de las juntas tóricas, que son las que mantienen la presión. Una junta endurecida acaba goteando.
El aluminio. La OCU añade el riesgo de corrosión de piezas internas de aluminio, y recuerda algo práctico: cuando el manual prohíbe expresamente los remedios caseros, el fabricante no se hace responsable de lo que pase después.
Y un matiz honesto, porque no todas las marcas dicen lo mismo: Nespresso desaconseja los remedios caseros de forma explícita —«el limón o el vinagre pueden provocar daños en la cafetera»—, mientras que el blog de Dolce Gusto sí menciona el vinagre diluido como una opción casera, aunque recomiende su kit. Ante la duda, manda el manual de tu modelo.
La alternativa casera razonable para casi todo es el ácido cítrico: disuelve la cal igual de bien, no deja olor y se compra en droguería. La proporción habitual es de unos 20 gramos por litro de agua templada, una cucharada rasa por medio litro. Tampoco lo respalda ningún fabricante, pero es bastante menos agresivo que el vinagre.
Cada cuánto, de verdad

«Cada tres meses» es el consejo más repetido de internet y es un número sin contenido: no gasta lo mismo quien toma un café al día en Bilbao que quien toma cuatro en Alicante.
Los fabricantes lo cuentan bien. Nespresso da la cifra en tazas, no en meses: alrededor de 550 de media, con un rango de 300 a 1.000 según la dureza del agua. Dolce Gusto habla de un intervalo que va «desde los tres meses a los dos años» según el consumo.
Es decir: el número lo decide la cantidad de agua que ha pasado por dentro y cuánto calcio llevaba esa agua. La tabla de arriba traduce ese rango a algo que puedas usar.
Para saber la dureza de tu agua hay que consultar el dato de tu municipio, y es gratis: está en el SINAC del Ministerio de Sanidad. Lo explico paso a paso en el artículo sobre descalcificar la lavadora, y es el mismo dato que sirve para el lavavajillas y para la cafetera.
Y una regla que está por encima de cualquier tabla: si tu cafetera tiene aviso de descalcificación, hazle caso. El aparato lleva contadas las tazas o los litros reales, y eso es mejor información que cualquier media.
Qué necesitas
- El kit descalcificador del fabricante, o ácido cítrico en polvo.
- Un recipiente grande, de al menos un litro.
- El manual de tu cafetera, o su modelo para buscarlo.
- Agua templada.
- Veinte minutos sin prisa.
El método, paso a paso

1. Vacía el depósito y quita el filtro de agua
Saca el depósito, tira el agua que quede y lávalo. Retira la cápsula usada o el café del portafiltro.
Y si tu cafetera lleva filtro de agua, sácalo antes de empezar. Es un cartucho de carbón activo que absorbe lo que pasa por él: si lo dejas puesto, absorbe el descalcificador y queda inservible, y además está reteniendo calcio, así que estarías descalcificando contra tu propio filtro.
2. Prepara la disolución
Si usas el kit del fabricante, la dosis viene indicada en el envase y suele ser un sobre o un tapón por depósito. Si usas ácido cítrico, unos 20 gramos por litro de agua templada, removiendo hasta que se disuelva del todo.
Templada, no caliente: el agua muy caliente en el depósito puede deformar el plástico.
3. Activa el modo descalcificación
Casi todas las cafeteras de cápsulas tienen un modo específico que ajusta los tiempos y las cantidades. Se activa con una combinación de botones que cambia en cada marca y cada modelo, y está en el manual.
Si no lo encuentras, busca en internet «modo descalcificación» junto al modelo exacto de tu cafetera, que está en la pegatina de la base. Si tu cafetera no tiene modo específico, se hace a mano con el paso siguiente.
4. Haz correr la disolución
Con un recipiente grande debajo y sin cápsula dentro, ve sacando agua en tandas hasta vaciar el depósito. En las máquinas con salida de café y de vapor, hay que hacer pasar líquido por las dos.
Si el modo descalcificación hace pausas, respétalas: están para que el producto actúe dentro del circuito en lugar de pasar de largo.
5. Aclara con dos o tres depósitos de agua limpia
Este es el paso que se salta casi todo el mundo, y el que decide si el café sabe raro durante una semana.
Llena el depósito con agua limpia, hazla correr entera, y repite dos o tres veces. En una máquina de cápsulas conviene tirar a lo generoso: es donde más cuesta arrastrar los restos.
6. Lava las piezas extraíbles
Bandeja recogegotas, soporte de la taza, contenedor de cápsulas usadas y el depósito. Y la salida del café, que acumula restos de aceite de café y es responsable de buena parte del sabor rancio.
A mano, con agua caliente y jabón de platos.
7. Tira el primer café
Prepara uno y deséchalo antes de volver a la normalidad. Sirve de comprobación: si ese primer café sale con olor o sabor extraño, faltan aclarados.

Las particularidades de cada sistema
Nespresso. Tiene modo de descalcificación propio y kit oficial. La cifra de referencia son las tazas, no los meses, y las máquinas más recientes avisan por sí solas. El proceso completo ronda los diez o quince minutos.
Dolce Gusto. Muchos modelos avisan con un piloto naranja. El proceso alterna la palanca de bebida caliente y la de fría, porque hay dos circuitos, y hay que hacer pasar disolución por los dos. Si solo haces uno, la mitad del aparato se queda sin descalcificar.
De goteo. La más sencilla: depósito con la disolución, ciclo completo sin café ni filtro de papel, y después dos ciclos de agua limpia. Aquí el vinagre funciona bien y sale casi gratis.
Italiana o moka. No tiene circuito que descalcificar, pero sí acumula cal en la base y restos de aceite en el filtro y la goma. Se limpia con agua templada y un cepillo, y si hay cal, ácido cítrico. Si es de aluminio, no dejes el ácido reposando media hora: pica la superficie y la deja mate. Y la goma y el filtro son piezas de recambio que conviene cambiar cada cierto tiempo.
Superautomáticas con molinillo. Siguen el mismo principio, pero además tienen un grupo de infusión extraíble que hay que enjuagar aparte y un circuito de leche si lo llevan. El manual manda.
Señales de que le toca ya
- El café sale más lento de lo que salía, o en menos cantidad con el mismo botón.
- Sale más frío. La cal aísla la resistencia y el agua no llega a temperatura.
- Hace más ruido al bombear, con un sonido más forzado.
- Menos crema en el espresso, o crema clara y poco consistente.
- Puntos blancos en el depósito o en la bandeja, o una película áspera al tacto.
- El aviso del aparato, que es el más fiable de todos.
Ese primer síntoma es el que más se malinterpreta: la gente concluye que la cafetera «ya está vieja» cuando lo que tiene es el circuito medio taponado. La misma cal que estrecha esos conductos es la que deja los vasos blancos en el lavavajillas, y viene del mismo grifo.
Preguntas frecuentes
¿Puedo descalcificar una Nespresso con vinagre?
Nespresso lo desaconseja de forma expresa: indica en su propia web que los remedios caseros como el limón o el vinagre pueden provocar daños en la cafetera. En un circuito de cápsulas el vinagre deja olor residual en conductos de milímetros, endurece con el uso las juntas tóricas y la OCU añade el riesgo de corrosión de piezas de aluminio. La alternativa casera menos agresiva es el ácido cítrico, unos 20 gramos por litro.
¿Cada cuánto hay que descalcificar la cafetera?
No se cuenta en meses sino en tazas. Nespresso da una referencia de unas 550 tazas, con un rango de 300 a 1.000 según la dureza del agua de tu zona. Con agua muy dura y cuatro cafés al día pueden ser dos o tres meses; con agua muy blanda y dos cafés, más de un año. Si tu cafetera tiene aviso de descalcificación, ese dato es mejor que cualquier tabla.
¿Qué pasa si no descalcifico nunca la cafetera?
La cal va estrechando los conductos y recubriendo la resistencia. El café sale más lento, más frío y con menos crema, la bomba trabaja forzada y acaba fallando antes de tiempo. Es la avería que casi todo el mundo interpreta como que la cafetera «se ha hecho vieja».