
Fríes algo, enciendes la campana al máximo, y el humo se queda ahí. Sube, se expande por la cocina y acaba en el pasillo. La campana hace ruido, el motor gira, pero el humo no se va.
Lo normal es pensar que se ha estropeado o que es muy mala. Casi nunca es ninguna de las dos cosas.
Lo que ya se dice por ahí, y es cierto
Esta vez la primera página está bastante bien y conviene empezar por ahí.
HomeServe explica una cosa que mucha gente desconoce: si cierras la puerta de la cocina, la habitación se queda en depresión y la campana no tiene de dónde sacar el aire. También avisa de que un tubo de más de dos metros o con varios codos estorba.
Y un artículo de Trendencias, citando a un instalador de cocinas, va más lejos y pone un número: cada codo del tubo puede restar entre 150 y 200 m³/h de caudal. Habla además del diámetro del tubo y de que el tramo flexible debe ser corto.
Todo eso es correcto y no es nuestro. Lo que falta es lo de siempre: un dato suelto no sirve para decidir. Si te dicen que un codo te quita 175, la pregunta inmediata es 175 de cuánto, y si eso es mucho o poco.
El número contra el que hay que medirlo todo
Ese número existe, está en una norma española y no lo cita nadie en esta consulta.
El Código Técnico de la Edificación, en su Documento Básico HS 3 sobre calidad del aire interior, exige para la zona de cocción de una vivienda un caudal mínimo de 50 litros por segundo. Pasado a las unidades en las que se venden las campanas, son 180 m³/h.

Mira la gráfica un momento, porque dice algo que cambia el enfoque entero: la campana más modesta del mercado dobla el mínimo legal. Una de 400 m³/h lo supera por más del doble. Una de 900 lo multiplica por cinco.
O sea que el número de la caja prácticamente nunca es el problema. Si tu campana no tira, lo que falla está entre la campana y la calle.
La misma norma añade dos exigencias que conviene conocer, porque explican bastantes instalaciones mal hechas: la campana debe tener un conducto de extracción independiente del de la ventilación general de la vivienda, y ese conducto no puede usarse para extraer aire de locales de otro uso.
Por qué los 600 de la caja nunca llegan enteros
Ahora sí, con los 180 delante, el dato de Trendencias se vuelve útil.

Un codo se lleva unos 175 m³/h. Dos codos se llevan 350: casi el doble de todo lo que la ley te exige mover. Dicho así suena exagerado y por eso importa verlo en la tabla.
Una campana de 400 con dos codos se queda en 50 m³/h, muy por debajo del mínimo. Una de 600 con dos codos aguanta en 250, por encima pero justa. Una de 900 se queda en 550 y no se entera.
Esa resta es elaboración propia a partir del dato publicado, y es deliberadamente simple. No es un cálculo de ingeniería: es un orden de magnitud para decidir dónde mirar. El tubo corrugado, un diámetro menor del que pide el fabricante y un filtro saturado también restan, pero cuánto depende tanto de cada instalación que no hay un número honesto que dar.
La conclusión práctica sí es sólida: si tu campana es de las de 350 o 400 m³/h y el tubo hace dos giros para llegar a la fachada, no hay avería que arreglar. Lo que hay es una instalación que se come el aparato.
Antes de seguir: ¿la tuya extrae o recircula?
Hay una comprobación previa que cambia todo lo demás, y es de diez segundos.
Mira encima de la campana. Si sale un tubo ancho hacia la pared o el techo, es de extracción y saca el humo fuera. Si no hay tubo y solo ves unas rejillas en la parte alta, es de recirculación: filtra el aire con un filtro de carbón y lo devuelve a la cocina.
Una campana de recirculación no saca el humo de ningún sitio, y por tanto tampoco saca el vapor ni el calor. Si la tuya es de esas, lo tienes explicado con detalle en el artículo sobre el filtro de la campana, incluido qué filtro se lava y cuál hay que cambiar sí o sí.
El resto de este artículo va de campanas de extracción. Si la tuya recircula y el problema es el olor, el sospechoso número uno es el filtro de carbón, que se cambia y no se lava.
La prueba del papel
Para saber si tu campana mueve aire o no, no hace falta medir nada.

Enciéndela a la velocidad máxima, coge media hoja de papel de cocina y suéltala pegada a la rejilla del filtro. Si se queda sola, la campana aspira. Si se sujeta a medias y acaba cayéndose, tira poco. Si no se queda de ninguna manera, apenas mueve aire.
Hay una variante de esta prueba que vale su peso en oro: repítela con una ventana abierta. Si con la ventana abierta el papel se pega y con la casa cerrada no, ya tienes el diagnóstico y no es la campana. Es que no entra aire.
La prueba es orientativa y es de elaboración propia. Sirve para decidir por dónde empezar, no para medir el caudal.
Si no entra aire, no sale aire
Este es el punto que HomeServe menciona y que merece explicarse entero, porque es contraintuitivo y cada vez más frecuente.
Una campana no fabrica aire: lo saca. Para sacar 180 m³ en una hora, tienen que entrar otros 180 por algún sitio. En una casa antigua ese aire entraba solo, por las rendijas de las ventanas, por debajo de las puertas y por la carpintería vieja.
En una casa con ventanas modernas bien selladas, no entra. Y entonces la campana se queda tirando contra el vacío: el motor gira a la misma velocidad, hace el mismo ruido, y mueve mucho menos aire del que pone en la etiqueta. Cerrar la puerta de la cocina lo empeora todavía más.
La solución doméstica es tan tonta como abrir unos centímetros una ventana de otra habitación mientras cocinas, o dejar la puerta de la cocina abierta. La solución buena es una entrada de aire: un aireador en la carpintería o una rejilla de ventilación, que es además lo que el CTE prevé para las viviendas.
Si tienes caldera o calentador de gas en la cocina, esto deja de ser una cuestión de comodidad: una campana potente en una estancia estanca puede alterar el tiro del aparato. En ese caso la entrada de aire no es opcional y conviene preguntarle al instalador.
Lo que sí puedes cambiar tú
El filtro de grasa. Es lo primero, lo más barato y lo que más gente tiene abandonado. Una malla metálica empapada de grasa reduce el paso de aire de forma notable, y se lava.
El filtro de carbón, si recirculas. No se lava. Se cambia cada seis o doce meses según uso, y cuando está saturado deja de retener olores por completo.
La altura de montaje. Los fabricantes dan una distancia a la placa, normalmente entre 50 y 65 cm según sea de gas o de inducción. Más alta de la cuenta, la campana pierde eficacia muy deprisa; más baja, hay riesgo con las llamas.
Encenderla antes y dejarla después. Una campana funciona mucho mejor capturando una columna de humo que ya sube que persiguiendo una cocina llena. Enciéndela antes de poner la sartén y déjala cinco o diez minutos después de acabar.
Tapar las sartenes. Suena a consejo de abuela y es puro caudal: lo que no se evapora no hay que extraerlo. Y el vapor que no extraes acaba condensado en los muebles de encima, que es otra historia que ya hemos contado en el artículo de la grasa de los muebles altos.
Lo que no sirve de nada
Comprar una campana más potente sin tocar el tubo. Si el conducto tiene dos codos y cuatro metros de corrugado, le pones una de 900 y la instalación se come la diferencia igual. Primero el tubo, después el aparato.
Subirla siempre al máximo. La velocidad alta de muchas campanas está pensada para momentos puntuales y hace mucho más ruido a cambio de poco caudal extra. Si solo funciona en el máximo, el problema está en otro sitio.
Desmontar la turbina a la primera. Antes de abrir nada, haz la prueba del papel y mira el filtro y la salida. La turbina es de lo último que falla y de lo primero que la gente toca.
Tapar la salida exterior con una rejilla fina. Las rejillas antipájaros de malla tupida se obstruyen con grasa y pelusa y se convierten en un tapón. Si la tuya lleva años puesta, mírala.
Cuándo hay que llamar a alguien
Cuando el motor zumba pero la turbina no gira, o gira con un ruido metálico. Eso es la turbina o el condensador y no se arregla desde fuera.
Cuando el tubo es inaccesible y sospechas que está obstruido. Un conducto que atraviesa un falso techo o sube por un patinillo no es cosa de abrirlo por tu cuenta.
Cuando la salida da a un conducto compartido con otras viviendas. El CTE exige en esos casos una válvula antirretorno, y si falta, el humo de tu vecino puede estar entrando en tu cocina.
Cuando hay un aparato de gas en la cocina y sospechas que la campana le altera el tiro. Ahí no se experimenta: se llama a un instalador autorizado.
En el resto de los casos, lo más probable es que la campana esté bien y que el aire no tenga por dónde entrar o por dónde salir.
¿Cuánto caudal necesita la campana de una cocina?
Como mínimo 180 m³/h, que son los 50 litros por segundo que exige el Documento Básico HS 3 del Código Técnico de la Edificación para la zona de cocción. Cualquier campana doméstica supera esa cifra de sobra, incluso una de 400 m³/h, así que el caudal de la etiqueta casi nunca es el problema.
¿Por qué mi campana hace ruido pero no aspira?
Lo más probable es que el aire no tenga por dónde entrar o por dónde salir. Si no entra aire —casa con ventanas selladas y puerta de la cocina cerrada— el motor gira igual pero mueve muy poco. Y si el tubo tiene dos codos, se pueden ir 350 m³/h solo en los giros. Antes de pensar en avería, prueba a abrir una ventana.
¿Cuánto caudal pierde la campana por cada codo del tubo?
Entre 150 y 200 m³/h por codo, según el cálculo que publica Trendencias citando a un instalador de cocinas. Dos codos son unos 350 m³/h, casi el doble del mínimo legal de 180. Por eso una campana de 400 con dos codos se queda por debajo de lo exigido.
¿Cómo sé si mi campana aspira de verdad?
Ponla al máximo y suelta media hoja de papel de cocina pegada a la rejilla del filtro. Si se queda sola, aspira. Si se cae, tira poco. Y repite la prueba con una ventana abierta: si con la ventana abierta se pega y con la casa cerrada no, el problema no es la campana, es que no entra aire.
¿Sirve de algo cambiar a una campana más potente?
Solo si el conducto está bien. Si el tubo tiene varios codos, es de flexible corrugado o tiene menos diámetro del que pide el fabricante, la instalación se come la diferencia y una campana de 900 rendirá poco más que la de 600 que tenías. Primero el tubo, después el aparato.
¿Una campana de recirculación saca el humo?
No. Filtra el aire con un filtro de carbón activo y lo devuelve a la cocina, así que el vapor y el calor se quedan dentro. Solo retiene parte de los olores, y únicamente mientras el filtro de carbón no esté saturado: ese filtro no se lava, se cambia.