
Buscas cuánto consume cada electrodoméstico y encuentras siempre lo mismo: una tabla de vatios ordenada de mayor a menor. Horno 2.200 W, vitrocerámica 2.000, secador 2.000, frigorífico 150.
Esa tabla no te dice nada, porque un vatio no es dinero. Lo que aparece en tu factura son kilovatios-hora, y para eso hace falta la otra mitad de la cuenta: cuánto tiempo está encendido cada aparato.
Por qué las tablas de vatios no sirven

La fórmula es de primaria: potencia por horas. Un aparato de 2.000 vatios encendido cinco minutos gasta lo mismo que uno de 10 vatios encendido dieciséis horas.
Mira los tres ejemplos del diagrama. El secador de pelo tiene doscientas veces más potencia que el router de tu casa, y sin embargo el router gasta más al año. No es un truco de números: el secador funciona treinta horas al año y el router ocho mil setecientas sesenta.
Esa es la razón por la que el frigorífico, que apenas consume cuando lo miras, es el aparato que más luz gasta de toda la casa. No se apaga nunca.
Y es también la razón por la que muchos de los consejos de ahorro que circulan están mal ordenados: se centran en los aparatos de mucha potencia, que son los que impresionan, en lugar de en los que suman muchas horas.
En qué se va de verdad la luz de tu casa

Estos son datos del IDAE, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, que es el organismo público que mide esto en España. Un hogar medio español consume unos 3.487 kWh de electricidad al año, y los electrodomésticos representan algo más de la mitad de esa cifra.
Dentro de esa mitad, el reparto es el de la tabla: el frigorífico se lleva casi un tercio él solo, y entre frigorífico, televisor y lavadora se va más de la mitad.
Conviene leer esos números con una advertencia. Son medias de todos los hogares, incluidos los que no tienen lavavajillas ni secadora. Si tú pones el lavavajillas a diario, tu cifra real está por encima de ese 6,1 %; si no tienes secadora, ese 3,3 % se reparte entre los demás. Lo que no cambia es el orden de magnitud ni quién manda.
El consumo fantasma: lo que gasta estando apagado
Aquí hay un apartado que casi nadie cuantifica bien y que es más grande de lo que parece.
Los aparatos en modo de espera —el televisor con el piloto rojo, el decodificador, el equipo de música, el microondas con su reloj— siguen consumiendo. Iberdrola estima que ese modo de espera representa entre el 7 % y el 10 % del consumo eléctrico mensual de un hogar.
Puesto en perspectiva: eso es más de lo que consume la secadora en la media del IDAE.
Los que más suman, con datos de la OCU recogidos por TotalEnergies, no son los que uno imagina:
- Decodificador de televisión, unos 7 W las 24 horas: alrededor de 61 kWh al año.
- Equipo de música, unos 53 kWh al año.
- Microondas con reloj y panel encendidos, unos 35 kWh al año.
- Portátil enchufado sin usar, unos 35 kWh al año.
Cada uno por separado es poco. El problema es que son diez o quince aparatos y están todos a la vez.
Un matiz para no exagerar: los cargadores de móvil modernos vacíos consumen cantidades muy pequeñas, así que ir desenchufándolos uno a uno no es donde está el dinero. Donde está es en el conjunto de la televisión, que suele ser cuatro o cinco aparatos juntos, y se resuelve con una regleta con interruptor.
Y una cafetera de cápsulas encendida todo el día consume por mantener el agua caliente, además de que con la cal tarda más en calentar cada taza. Si la tuya va lenta, probablemente le toque descalcificado.
El termo eléctrico es el caso extremo de esto: está gastando por mantener el agua caliente las veinticuatro horas, y la temperatura a la que lo tengas cambia cuánto pierde y cuántas duchas te da. Lo desgloso en por qué el termo da agua tibia y se acaba enseguida.
Qué hacer, ordenado por lo que ahorra

1. Lava en frío o a 30 grados
Es el cambio con más efecto de toda la lista y consiste en pulsar un botón distinto.
En una lavadora y en un lavavajillas, la mayor parte de la electricidad no se va en mover el tambor ni en bombear: se va en calentar el agua. Bajar de 60 a 30 grados reduce esa parte a la mitad, y los detergentes actuales están formulados para funcionar en frío.
2. Revisa el frigorífico
Es el 30 % de tu gasto en electrodomésticos, así que cualquier mejora aquí pesa más que en ningún otro sitio.
Ponlo entre 4 y 5 grados, no a 2: cada grado de más obliga al compresor a trabajar más tiempo. Sepáralo unos centímetros de la pared para que la rejilla trasera disipe el calor. No lo pongas pegado al horno ni al sol. Y comprueba que la goma de la puerta sella, porque una goma que no cierra hace que el compresor arranque una y otra vez: eso se mira con la prueba del folio que explico aquí. Y si la parte de arriba no llega a esos grados aunque el congelador vaya bien, no es el termostato: es que el aire frío no está subiendo. Lo explico en por qué la nevera no enfría pero el congelador sí.
3. Llena la lavadora y el lavavajillas
Media carga consume casi lo mismo que una carga completa, porque el agua que hay que calentar es prácticamente la misma. Dos medias cargas gastan casi el doble que una entera.
4. Tendedero antes que secadora
Por ciclo, la secadora es de los aparatos que más consumen de la casa. En la media del IDAE queda baja solo porque muchos hogares no la tienen; en una casa que la usa a diario sube al primer puesto con facilidad.
5. Una regleta con interruptor para la tele
Televisor, barra de sonido, consola y decodificador conectados a una regleta con interruptor, y apagada cuando no se usa. Es la forma cómoda de eliminar el grueso del consumo fantasma sin ir desenchufando cosas.
6. Descalcifica lo que calienta agua
Una resistencia cubierta de cal está aislada: tarda más en llevar el agua a temperatura y consume más mientras tanto. Afecta a la lavadora, al lavavajillas, al termo y a la cafetera.
Cada cuánto depende de la dureza del agua de tu municipio, y lo explico con la tabla correspondiente en el artículo sobre descalcificar la lavadora.
7. Desenchufa lo que no uses
Va el último a propósito. Es real, pero es el que menos pesa de los siete, y sin embargo es el que más se repite en los artículos de ahorro porque suena a virtud.
Con el horno hay un ajuste que no sale en ninguna lista de ahorro: saber cuándo parar de precalentar. Un precalentado de ocho minutos son unos 0,33 kWh, y mucha gente lo alarga sin necesidad porque no sabe cuánto debería tardar. Los números están en por qué el horno tarda tanto en calentar.

Cómo convertir kWh en euros
Aquí es donde casi todos los artículos se equivocan de otra manera: publican tablas en euros. Y el precio de la luz cambia, así que esa tabla está mal a las pocas semanas de publicarse.
La cuenta la puedes hacer tú en diez segundos y te va a servir siempre:
kWh al año × precio de tu kWh = euros al año
El precio de tu kWh está en tu última factura, en el desglose del término de energía. Si tienes tarifa por tramos, coge la media o el precio del tramo en el que más uses ese aparato. No hace falta precisión de contable: lo que quieres es el orden de magnitud.
Un ejemplo con los datos de la tabla: si tu frigorífico está en los 590 kWh al año del hogar medio, multiplicas 590 por lo que te cueste el kWh y tienes lo que te cuesta tenerlo enchufado un año. Repite con cada línea y tendrás tu propia tabla en euros, actualizada y correcta, que es más de lo que puede decir ninguna de las que circulan.
Si quieres medirlo tú mismo
Las medias sirven para orientarse, pero tu casa no es la media. Si quieres los números reales hay dos formas.
Un medidor de consumo enchufable. Es un aparato que se pone entre el enchufe y el electrodoméstico y va acumulando los kWh consumidos. Se dejan unos días en cada aparato y se apunta el resultado. Es la forma más directa y la única que te dice de verdad qué está pasando en tu casa.
La app de tu distribuidora. Todos los contadores digitales en España registran el consumo por horas, y tu distribuidora te da acceso a esa curva. No te dice qué aparato es cada pico, pero si apuntas a qué hora pusiste la lavadora y miras la curva, lo identificas rápido.
Con cualquiera de las dos cosas dejas de discutir con tablas medias y pasas a trabajar con tus datos.
Preguntas frecuentes
¿Qué electrodoméstico consume más luz en casa?
El frigorífico, con diferencia: según los datos del IDAE representa alrededor del 30,6 % del gasto eléctrico en electrodomésticos de un hogar medio español. No es por potencia —tiene poca— sino porque está encendido las 8.760 horas del año. Le siguen el televisor, con un 12,2 %, y la lavadora, con un 11,8 %.
¿De verdad gastan luz los aparatos apagados?
Sí. Los aparatos en modo de espera siguen consumiendo, e Iberdrola estima que ese consumo fantasma supone entre el 7 % y el 10 % del gasto eléctrico mensual de un hogar. Los que más suman son el decodificador de televisión, el equipo de música y el microondas con el panel encendido. La forma práctica de evitarlo es una regleta con interruptor para el conjunto del salón.
¿Cómo calculo lo que me cuesta un electrodoméstico al año?
Multiplica los kWh que consume al año por el precio del kWh de tu factura. Para saber los kWh, multiplica su potencia en kilovatios por las horas que lo usas al año: un aparato de 2.000 W usado cinco minutos al día son unas 30 horas anuales y 61 kWh. Esa cuenta sirve siempre, mientras que cualquier tabla en euros publicada hoy estará desactualizada en unos meses.