
Buscas cómo arreglar un grifo que gotea, abres los primeros resultados y todos te dicen lo mismo: hay que cambiar el cartucho. Te lo crees, compras uno, desmontas el grifo entero, lo montas… y el charco sigue ahí.
Ha pasado porque nadie te hizo antes la única pregunta que importa: ¿por dónde sale el agua? El cartucho es la respuesta en dos de los cinco casos posibles. En los otros tres, está perfectamente.
Antes de comprar nada: ¿por dónde gotea?

Haz esta comprobación antes de pisar la ferretería. Seca toda la zona con papel de cocina —el grifo, la encimera alrededor y el interior del mueble— cierra el grifo del todo y espera diez minutos. Donde vuelva a aparecer el agua es donde está la avería.
Gotea de la punta del caño con el grifo cerrado. Es el caso clásico y aquí sí: en un monomando es el cartucho cerámico, en uno de dos llaves es la zapata de goma.
Brota por la base del mando cuando mueves la palanca. El cartucho cierra bien el agua pero está perdiendo por arriba: son las juntas tóricas. Muchas veces se cambian solas, sin tocar el cartucho.
Aparece un charco en la encimera, rodeando el pie del grifo. Esto no tiene nada que ver con el cartucho. O se ha soltado la tuerca que sujeta el grifo por debajo, o la junta de la base está seca. Se arregla desde dentro del mueble, con una llave, y normalmente sin comprar nada.
Moja dentro del mueble, debajo del fregadero. Es el latiguillo o su tuerca. Ni siquiera hay que desmontar el grifo.
El chorro salpica o sale con poca fuerza, pero no gotea. Eso no es una fuga: es el aireador de la punta lleno de cal. Se desenrosca a mano, se deja en remojo y se vuelve a poner.
Diez minutos de comprobación te pueden ahorrar una tarde y quince euros.
Qué necesitas
- Un juego de llaves allen pequeñas. La del tornillo prisionero suele ser de 2,5 o 3 mm.
- Destornillador plano fino, para el tapón de color.
- Llave inglesa o llave grifa.
- Un trapo, para proteger el cromado y para tapar el desagüe.
- El recambio: cartucho si es monomando, zapata si es de dos llaves. Pero cómpralo después de desmontar, no antes.
Lo que hay que hacer siempre antes de empezar
Tres cosas, y las tres se saltan en casi todos los artículos.
Cierra las llaves de paso. Están debajo del fregadero o del lavabo, una para el agua fría y otra para la caliente. Si tu grifo no las tiene —pasa en pisos antiguos—, hay que cerrar la llave general de la vivienda.
Abre el grifo después de cerrar las llaves. Esto no es opcional. En la tubería queda agua a presión, y si sacas el cartucho sin haberla soltado te llevas un chorro en la cara y medio baño encharcado. Con el grifo abierto, la presión se va en unos segundos. Después ciérralo otra vez.
Tapa el desagüe con un trapo. El tornillo prisionero del monomando es diminuto, y cuando se cae —que se cae— va derecho al sumidero. Recuperarlo significa desmontar el sifón, que es diez veces más trabajo que la reparación que has venido a hacer. Y si el tornillo se te cae de todas formas, no está perdido: se recupera abriendo el sifón, que es más fácil de lo que parece.
Si tienes un monomando: cambiar el cartucho

1. Saca el tapón de color
Ese redondel rojo y azul de la palanca es un embellecedor a presión. Se levanta haciendo palanca con la punta de un destornillador fino o con la uña, por el borde. Debajo está el tornillo.
2. Afloja el tornillo prisionero
Casi siempre es un tornillo de llave allen, de 2,5 o 3 mm. En algunos modelos es de estrella. Aflójalo pero no lo saques del todo: con tres o cuatro vueltas la palanca ya sale, y así no acaba en el desagüe.
3. Quita la palanca y el embellecedor
La palanca sale tirando recto hacia arriba. Si está agarrotada por la cal, un poco de vaivén y paciencia; no hagas palanca con un destornillador contra el cuerpo del grifo, que se marca.
Debajo aparece el embellecedor, la pieza cromada con forma de campana. Normalmente se desenrosca a mano. Si no cede, envuélvela en un trapo y usa la llave grifa con suavidad, para no rayar el cromo.
4. Afloja la tuerca del cartucho
Es la tuerca grande que sujeta el cartucho dentro del cuerpo. Con llave inglesa o grifa, sujetando el grifo con la otra mano para no forzar la base.
5. Saca el cartucho
Tirando recto hacia arriba. Fíjate en cómo estaba puesto antes de sacarlo, o hazle una foto con el móvil: la orientación importa al montar el nuevo.
Y ahora, antes de comprar nada, mira el apartado siguiente.
6. Monta el nuevo
Los cartuchos tienen una patilla o resalte en la base que encaja en un hueco del cuerpo del grifo, para que queden orientados. No hay que forzar: si no entra solo, es que está girado.
Aprieta la tuerca con firmeza pero sin exagerar. Apretar de más deforma la cerámica y provoca que el mando vaya duro.
Qué cartucho comprar cuando el grifo no tiene marca

Aquí es donde todas las guías se quedan cortas. Leroy Merlin lo resuelve con «busca el repuesto del grifo de la misma marca y modelo del fabricante», y eso es perfecto si tu grifo es de este año. Si tiene doce años y ninguna marca legible, no te sirve de nada.
La buena noticia es que los cartuchos cerámicos están estandarizados y se identifican por una sola medida: el diámetro exterior del cuerpo. Las medidas habituales son 25, 28, 35 y 40 milímetros. El de 35 es el más común en lavabo y baño; el de 40, en cocina.
Se mide con un pie de rey si lo tienes, o apoyando una regla en la parte más ancha del cuerpo cilíndrico.
Y el atajo que no cuenta ningún artículo: llévate el cartucho viejo a la ferretería. Comparar las dos piezas encima del mostrador no falla nunca, y te ahorra volver a casa con el que no era. Por eso el orden correcto es desmontar primero y comprar después.
Es exactamente el mismo criterio que sirve para una persiana que no sube: la cinta tiene cinco anchuras distintas y el recogedor cuatro medidas de tornillo, y ninguna guía te las da.Al comparar, fíjate en tres cosas y no solo en el diámetro: la altura del cuerpo, la posición de los agujeros de entrada de la base y la patilla de referencia. Dos cartuchos del mismo diámetro pueden tener el asiento distinto.
La excepción honesta: Grohe, Hansgrohe, Roca y otras marcas de gama alta montan cartuchos propios que no son los genéricos del expositor. Si tu grifo lleva la marca grabada a la vista, busca la referencia del fabricante directamente, porque el genérico no va a encajar.
Si tienes un grifo de dos llaves: cambiar la zapata
Esta es la reparación más barata que vas a hacer en tu casa, y ninguno de los artículos que salen arriba la explica.
En un grifo de dos volantes no hay cartucho. Cada llave lleva dentro una montura, un mecanismo de rosca, y en su extremo una zapata: una arandela de goma que es la que aprieta contra el asiento para cortar el agua. Cuando esa goma se aplasta, se agrieta o se come, el grifo empieza a gotear. Cuesta céntimos.
1. Averigua cuál de las dos gotea
Cierra solo la llave de paso del agua fría y espera. Si el goteo para, la culpable es la del frío. Si sigue, es la del caliente. Así cambias una sola, aunque si el grifo tiene años merece la pena cambiar las dos y olvidarte.
2. Desmonta el volante
Quita el embellecedor del centro —el que pone «C» y «F», o el redondel de color— y debajo está el tornillo que sujeta el volante. Lo quitas y el volante sale hacia arriba.
3. Desenrosca la montura
Con una llave fija del tamaño adecuado, girando en sentido contrario a las agujas del reloj. Sale la pieza entera.
4. Mira la zapata
Está en el extremo, sujeta por un tornillito o encajada a presión. Si está aplastada, partida, endurecida o con el borde comido, ahí tienes la avería.
5. Cámbiala o dale la vuelta
Se venden en bolsas de varias medidas por muy poco dinero. Y un truco de urgencia: si la cara que apoya está machacada pero la otra está sana, dale la vuelta. Aguanta perfectamente hasta que compres la nueva.
6. Monta
Aprieta la montura con firmeza pero sin apretar de más. La manía de cerrar el grifo con fuerza es justo lo que aplasta la zapata y lo que hace que vuelva a gotear en unos meses.
Cuando el goteo no es del cartucho ni de la zapata
Los tres casos restantes del diagnóstico, y cómo se resuelven.
El charco en la encimera. Métete debajo del mueble y busca la tuerca o el estribo que sujeta el grifo al fregadero. Si está flojo, aprieta. Si está apretado y sigue entrando agua, hay que sacar el grifo y cambiar la junta de goma de la base, que con los años se endurece y deja de sellar.
La fuga del latiguillo. Primero aprieta la tuerca un cuarto de vuelta, sin pasarte. Si sigue mojando, el flexo está perforado por dentro y hay que cambiarlo: son unos euros y se enrosca a mano. Mira siempre la medida y el largo antes de comprarlo.
El aireador con cal. Se desenrosca de la punta del caño, a mano o con la llave y un trapo. Dentro hay una rejilla y una malla llenas de costra blanca. Se limpia con ácido cítrico o descalcificador, exactamente igual que la cal de la mampara de la ducha, y se vuelve a montar. Si la malla está deshecha, se compra uno nuevo por poco dinero.

Por qué se te estropean los grifos cada poco
Si vives en una zona de agua dura, la cal se deposita dentro del cartucho y sobre las superficies cerámicas que hacen el cierre. Eso hace dos cosas: el mando empieza a ir duro, y el cierre deja de ser estanco antes de tiempo.
La dureza del agua de tu municipio no es una estimación: se consulta gratis, y es el mismo dato que determina cada cuánto hay que descalcificar la lavadora. Si te sale alta, ya sabes por qué el grifo del vecino de la sierra dura el doble que el tuyo.
Cuándo llamar a un fontanero
Hay tres situaciones en las que conviene parar.
No hay llaves de paso y no encuentras la general. Sin poder cortar el agua no se toca nada.
La tuerca del cartucho está agarrotada y no cede. Insistir con la llave puede partir el cuerpo del grifo, y entonces ya no hablamos de un cartucho de quince euros sino de un grifo entero y de una instalación.
El goteo viene de la pared, no del grifo. Si el agua sale por donde el grifo entra en el alicatado, o si aparece una mancha de humedad en la pared, el problema está en la instalación y eso ya no es bricolaje.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta agua se pierde con un grifo que gotea?
Depende del ritmo, pero una gota cada segundo son varios litros al día, y eso son miles de litros al año. En términos de dinero no es una ruina, pero es una de esas cosas que se arreglan en media hora y se posponen durante meses.
¿Se puede reparar un cartucho en lugar de cambiarlo?
En algunos casos, si lo que falla son las juntas tóricas exteriores, se cambian esas y listo. Pero si lo que ha fallado es el cierre cerámico de dentro, no: el cartucho es una pieza sellada y se sustituye entera. Limpiarle la cal por fuera no recupera el cierre.
¿Cuánto dura un cartucho cerámico?
Con agua blanda, muchos años. Con agua muy dura, bastantes menos. No hay una cifra oficial porque depende del agua y del uso, pero si el mando va cada vez más duro es la señal de que se está acercando el final.
¿Y si el grifo gotea solo cuando abro el agua caliente?
En un grifo de dos llaves, eso te dice directamente que la zapata estropeada es la del caliente: el agua caliente castiga más la goma. En un monomando no aplica, porque el cierre lo hace la misma pieza para las dos.
¿Merece la pena arreglarlo o cambiar el grifo entero?
Si el grifo está bien por fuera y solo gotea, arreglarlo. Si además de gotear el cromado está picado, la palanca baila o ya lo has reparado una vez, el recambio de un grifo básico no es caro y te ahorra volver a lo mismo en un año.