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Por qué el termo da agua tibia y se acaba enseguida

octubre 5, 2026
Alcachofa de ducha cromada en un baño de azulejo blanco
Víctor Fenoy Ibarra
Por Víctor Fenoy IbarraPublicado el 5 de octubre de 2026 · Actualizado el 15 de octubre de 2026

Te metes en la ducha, sale caliente, y a los cinco minutos empieza a enfriarse. O directamente no llega nunca a quemar: sale templada desde el principio y ahí se queda.

Los dos síntomas parecen problemas distintos y casi siempre son el mismo, pero para verlo hace falta un número que no aparece en ninguna de las páginas que salen arriba cuando lo buscas. El número es cuántos litros de ducha da de verdad tu termo. Y no son los que pone en la chapa.

Lo que ya se dice por ahí, y es cierto

Antes de nada, lo que ya está publicado y hay que mirar igualmente. Las guías que ocupan la primera página coinciden bastante entre ellas: el termostato girado abajo, el termostato averiado, la cal acumulada sobre la resistencia, la resistencia medio quemada, un termo que se ha quedado pequeño para la casa, un rociador de ducha que tira demasiados litros por minuto, y la grifería que mezcla mal.

Todo eso existe y todo eso pasa. Una de esas guías, la de El Blog del Currante, incluso dedica un epígrafe a la relación entre capacidad y caudal, que es el camino correcto. Nada de lo que viene a continuación contradice esa lista.

Lo que falta es la cuenta. Ninguna de las tres la hace, y es la que convierte esa lista de siete causas en un diagnóstico.

Tu termo de 80 litros no da 80 litros de ducha

Aquí está el malentendido del que sale casi todo lo demás.

Dentro del termo hay 80 litros a 60 °C. Pero tú no te duchas a 60 °C: te duchas a unos 40, porque a 60 el agua escalda. Así que lo que haces cada vez que abres el grifo es mezclar: por un lado sale agua del termo a 60, por otro entra agua de la red a unos 15, y de la alcachofa sale la mezcla.

Eso significa que los 80 litros del depósito te rinden más de 80 litros de ducha. Bastante más. Con agua de red a 15 °C, cada litro del termo arrastra con él casi un litro de agua fría antes de bajar de los 40 grados.

La cuenta completa es esta:

Litros a 40 °C = litros del termo × (temperatura del termo − 15) ÷ (40 − 15)

Con un termo de 80 litros a 60 °C: 80 × 45 ÷ 25 = 144 litros.

Un termo de 80 litros a 60 grados da 144 litros de agua de ducha

Esta cuenta es elaboración propia: es la fórmula de mezcla de toda la vida aplicada al caso, no un dato que publique ningún fabricante. Y da el techo, no el resultado real, por un motivo que importa: supone que el agua del depósito sale a su temperatura hasta la última gota, y en la práctica el agua fría que entra por abajo se va mezclando con la caliente y la enfría antes. El número real siempre es algo menor. Más abajo te digo dónde encontrarlo exacto.

Pero incluso siendo un techo, el orden de magnitud ya cambia la conversación. Una ducha normal, de ocho litros por minuto durante ocho minutos, gasta 64 litros. Con 144 litros disponibles salen dos duchas y pico. Si en tu casa os ducháis tres seguidos, el tercero se queda sin agua caliente y no hay nada averiado.

Lo que cuesta cada grado que bajas el mando

Y ahora viene la parte interesante, porque esa fórmula tiene una consecuencia que no es intuitiva: la temperatura del termostato no cambia solo lo caliente que sale el agua, cambia cuánta hay.

Litros de agua caliente según la temperatura del termostato del termo

Mira la columna del termo de 80 litros. A 60 °C tienes 144 litros utilizables. Bajas el mando a 50 y te quedan 112. Son 32 litros menos: media ducha larga, por mover el mando diez grados.

Y fíjate en la última fila, que es la que mejor explica el síntoma del agua tibia. Si pones el termostato a 40 °C, el termo te da exactamente 80 litros y ni una gota más. No porque esté estropeado, sino porque ya no queda margen para mezclar: el agua sale justo a la temperatura a la que la quieres usar, así que no puedes estirarla con agua fría. Un termo de 80 litros a 40 grados rinde menos que uno de 50 litros a 60.

Esta es la razón por la que mucha gente tiene a la vez los dos síntomas. Bajan el mando porque alguien les dijo que así se ahorra, y a partir de ahí el agua sale menos caliente y se acaba antes. Las dos cosas, por el mismo motivo.

Por qué bajar el termostato casi nunca ahorra lo que parece

Conviene desmontar esto con números, porque es el consejo que más circula.

Calentar los 64 litros de una ducha desde los 15 °C de la red hasta los 40 de la alcachofa cuesta alrededor de 1,9 kWh. Y ese gasto es el mismo tengas el termostato donde lo tengas, porque la energía depende del agua que usas y de los grados que la subes, no de a qué temperatura estaba guardada. Si el agua sale más caliente, mezclas más fría y usas menos del depósito. La cuenta sale igual.

Lo único que sí ahorras bajando el mando son las pérdidas del depósito: el calor que se escapa por las paredes mientras el termo está parado. Esas pérdidas dependen de la diferencia entre el agua de dentro y el aire del cuarto donde está el termo. Si el cuarto está a 20 °C, pasar de 60 a 50 reduce esa diferencia de 40 a 30 grados, o sea alrededor de una cuarta parte de las pérdidas.

No te voy a dar la cifra en euros, porque depende de lo aislado que esté tu termo, de si está en una galería fría o en un armario caliente y del precio que tengas contratado. Pero el orden de magnitud son céntimos al día. Y lo que pagas a cambio son esos 32 litros de agua utilizable.

Hay un caso en el que sí tiene sentido bajarlo: si vives solo, te duchas una vez y nunca te acercas a vaciar el termo, el volumen que pierdes te da igual y las pérdidas sí las notas. Si sois dos o más, no compensa.

Si quieres ver dónde se va de verdad la electricidad de tu casa, lo tienes ordenado por impacto en el artículo sobre el consumo real de cada electrodoméstico.

Lo que la ley dice de verdad sobre los 60 grados

Aquí hay algo que me ha sorprendido al comprobarlo, y que cambia cómo hay que contar lo de los 60 °C.

La recomendación de tener el termo a 60 grados se justifica en todas partes citando el Real Decreto 487/2022, el de la prevención de la legionelosis. El argumento habitual es que la ley te obliga. Pues bien, el artículo 3 de ese real decreto dice literalmente:

«Quedan excluidas del ámbito de aplicación de este real decreto las instalaciones ubicadas en edificios dedicados al uso exclusivo de vivienda, siempre y cuando no afecten al ambiente exterior de estos edificios.»

O sea que a tu piso no le aplica. Los 60 °C que mucha gente cita salen del Anexo III del mismo decreto, donde se exige mantener en los acumuladores «una temperatura homogénea y mínima de 60 ºC», pero eso vale para las instalaciones que la norma sí cubre: hoteles, polideportivos, centros de trabajo, instalaciones que generan aerosoles al exterior. En una vivienda particular no hay ninguna obligación legal sobre la temperatura de tu termo.

Dicho lo cual, 60 °C sigue siendo la temperatura correcta, por tres motivos que no son el BOE. El primero es la cuenta de arriba: es donde más agua utilizable tienes. El segundo es que los propios fabricantes lo recomiendan; el manual de un termo doméstico corriente dice «recomendamos situar el mando regulador de temperatura en su posición media, que corresponde a unos 60 ºC». Y el tercero es que la legionela no desaparece porque la norma no te obligue: la bacteria prolifera en agua estancada templada, y por debajo de 50 grados el depósito es un sitio cómodo para ella.

Tampoco hay que pasarse por arriba. Por encima de 60 la cal precipita mucho más deprisa sobre la resistencia, y el propio fabricante avisa de ello.

Baño con bañera y ducha de obra con azulejo blanco

Tu número exacto ya está publicado y se llama V40

La cuenta del principio es útil para entender el mecanismo, pero si quieres el dato medido de tu termo concreto, existe y está publicado.

En las fichas técnicas de los termos que se venden en España hay un campo que se llama exactamente «V40 (agua mixta a 40ºC)». Es eso: cuántos litros a 40 grados entrega el aparato en un ensayo normalizado. Es el mismo concepto que hemos calculado, pero medido en laboratorio y con las pérdidas reales incluidas, así que siempre sale por debajo del techo teórico.

Para encontrarlo, busca el modelo exacto de tu termo —está en una pegatina en el lateral o debajo— seguido de «ficha técnica». Suele venir en la misma tabla que la clase energética y el perfil de carga.

Ese número es el que de verdad tienes que comparar con lo que gasta tu casa. Si tu V40 son 110 litros y en casa os ducháis dos veces seguidas gastando 64 litros cada uno, vas justo. No hay avería: hay aritmética.

Cómo saber en diez minutos cuál es tu caso

Hasta aquí hemos hablado del caso en el que el termo funciona bien. Para saber si el tuyo está en ese caso o tiene algo roto, hay una comprobación que se hace con un cubo y un termómetro de cocina.

Cómo saber si el termo está averiado o se te ha quedado pequeño

Deja el termo cuatro horas sin usar, para asegurarte de que ha terminado de calentar y el depósito está lleno y caliente. Luego abre solo el grifo de agua caliente, sin mezclar nada de fría, llena un cubo y mide la temperatura de lo primero que sale.

Si sale por debajo de 50 °C nada más abrir, el problema está en el termostato. Puede ser simplemente que esté girado abajo —súbelo al tope, espera cuatro horas y repite la medición—, o puede ser que la pieza no esté regulando. Si has subido el mando al máximo y sigue sin pasar de 50, es el termostato.

Si sale entre 55 y 60 °C y el problema es que a los pocos minutos de ducha se enfría, el termo está perfecto y lo que te falta es volumen. Vuelve a la tabla. Las salidas son subir la consigna si no la tenías a 60, bajar el caudal de la ducha, o asumir que el termo se os ha quedado pequeño.

Si sale caliente pero el termo tarda muchísimo en recuperar entre una ducha y la siguiente, mira la resistencia. Un termo de 80 litros con una resistencia de 1.500 W tarda aproximadamente tres horas en subir el depósito entero de 15 a 60 grados. Si el tuyo tarda cinco o seis, hay algo que está estorbando.

Esta prueba es elaboración propia a partir del funcionamiento del aparato. Es orientativa, no un procedimiento normalizado, pero separa bastante bien los tres casos.

Cuándo sí es la cal, y cuándo no lo es

La cal se lleva la culpa de casi todo y conviene acotar qué hace exactamente.

La cal se deposita sobre la resistencia y actúa como un abrigo: la resistencia sigue dando sus 1.500 W, pero le cuesta mucho más transmitirlos al agua. El efecto por tanto no es que el agua salga menos caliente —el termostato sigue cortando a 60 cuando llega—, sino que tarda mucho más en llegar. Si tu síntoma es «sale a 58 grados pero tarda seis horas en recuperarse», eso es cal. Si el síntoma es «nunca pasa de 45», eso no es cal.

Cuánta cal te toca depende de la dureza del agua de tu municipio, que es un dato público y gratuito. En el artículo sobre descalcificar la lavadora está explicado dónde consultarlo y cómo interpretar la cifra; sirve exactamente igual para el termo.

Y hay un segundo efecto que no se menciona casi nunca: la cal acumulada en el fondo del depósito ocupa volumen. Un termo con varios kilos de incrustación en el fondo tiene menos litros útiles de los que pone en la chapa, así que la cuenta de arriba le sale peor.

Lo que no sirve de nada

Bajar el termostato para ahorrar. Ya lo hemos visto: ahorras céntimos en pérdidas y pierdes litros de ducha.

Cambiar el termo antes de medir. Si no has hecho la prueba del cubo, no sabes si lo que compras va a resolver algo. Un termo nuevo del mismo tamaño con el termostato a 45 te va a dar exactamente el mismo problema.

Comprar uno más grande sin mirar la ducha. Un rociador de lluvia de los grandes puede tirar quince litros por minuto en lugar de ocho. Con ese caudal, una ducha de ocho minutos son 120 litros, y entonces ni un termo de 100 llega a dos duchas. Antes de subir de 80 a 100 litros, mide cuánto tira tu alcachofa: llena una garrafa de cinco litros y cronométralo.

Encender y apagar el termo constantemente. Un termo apagado se enfría y luego hay que volver a calentarlo entero. Si lo usas a diario, déjalo funcionando con su termostato. Apagarlo solo tiene sentido si te vas varios días.

Cuándo hay que llamar a alguien

Hay cuatro situaciones en las que esto deja de ser un ajuste y pasa a ser una reparación.

Cuando has subido el termostato al tope, has esperado las cuatro horas y el agua sigue sin pasar de 50 grados: el termostato no está regulando y hay que cambiarlo.

Cuando la válvula de seguridad gotea de forma continua, no solo durante el calentamiento. Un goteo ocasional mientras calienta es normal y es la válvula haciendo su trabajo; un goteo permanente no lo es.

Cuando el agua caliente sale turbia, oxidada o con olor metálico. Eso apunta al ánodo de magnesio consumido o al propio depósito, y conviene mirarlo antes de que el depósito perfore.

Cuando salta el diferencial o el magnetotérmico al conectar el termo. Ahí hay una fuga eléctrica y no se toca: se llama a un electricista.

En el resto de los casos, lo más probable es que el termo esté bien y que el problema sea la cuenta del principio.

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura hay que poner el termo eléctrico?

A 60 °C. No por obligación legal —el RD 487/2022 excluye expresamente las viviendas— sino porque es donde más agua utilizable obtienes, porque es lo que recomiendan los fabricantes y porque por debajo de 50 el depósito es un sitio cómodo para la legionela. Por encima de 60 la cal precipita más deprisa sobre la resistencia.

¿Bajar el termostato del termo ahorra dinero?

Muy poco, y cuesta duchas. La energía de una ducha es la misma tengas el mando donde lo tengas, porque depende del agua que usas y de los grados que la subes. Lo único que ahorras son las pérdidas del depósito, del orden de céntimos al día. A cambio, bajar de 60 a 50 °C en un termo de 80 litros te quita unos 32 litros de agua utilizable.

¿Cuántas duchas da un termo de 80 litros?

Unas dos y cuarto, si está a 60 °C, el agua de red entra a 15 y cada ducha gasta 64 litros. Los 80 litros del depósito rinden alrededor de 144 litros a 40 °C porque se mezclan con agua fría. Si el termostato está a 50, bajan a unas 1,8 duchas.

¿Es obligatorio por ley tener el termo a 60 grados?

No en una vivienda particular. El artículo 3 del Real Decreto 487/2022 excluye expresamente las instalaciones de edificios dedicados al uso exclusivo de vivienda. Los 60 °C del Anexo III se exigen a las instalaciones que la norma sí cubre, como hoteles o centros de trabajo.

¿Qué es el V40 de un termo?

Es el dato que dice cuántos litros de agua a 40 °C entrega el termo en un ensayo normalizado, y aparece en la ficha técnica como «V40 (agua mixta a 40ºC)». Es el número que de verdad hay que mirar para saber si un termo da para tu casa, porque la capacidad en litros de la chapa siempre se queda corta.

¿Por qué el agua sale caliente al principio y de golpe se enfría?

Porque el agua fría entra por abajo según sale la caliente por arriba. Mientras queda agua caliente en la parte alta del depósito sale a su temperatura; cuando se agota, lo que llega al grifo ya es la mezcla. Por eso la transición se nota de golpe y no de forma gradual.